Liposuccion

La lipodistrofia o acumulación localizada de grasa profunda o también denominada grasa de reserva, es decir grasa NO dieta dependiente se debe a una característica anatómica individual. En general, esta acumulación grasa está relacionada con factores hormonales y hereditarios y por tato no se modifica ni con la actividad física ni con la dieta.

La mayor parte de las veces la lipodistrofia se acompaña de celulitis, también conocida como piel de naranja. Ésta es una alteración de la grasa más superficial, es decir, del tejido subcutáneo. La celulitis puede mejorar después de una liposucción pero su tratamiento es principalmente médico.

La liposucción por tanto, está indicada para corregir depósitos de grasa localizados en determinadas partes del cuerpo y que no responden ni a la dieta ni al ejercicio físico.

El objetivo de la cirugía no es otro que eliminar la grasa sobrante en ciertas localizaciones para así remodelar el contorno corporal y conseguir una figura bien modelada. Todo ello se puede lograr mediante unas pequeñas cicatrices.

La cirugía:

La intervención se puede realizar bajo anestesia local con o sin sedación, locoregional o anestesia genera en función de la cantidad de zonas a tratar y de las preferencias del/la paciente. Su duración aproximada también dependerá de las zonas tratadas.

La técnica es sencilla, se realizan unas pequeñas incisiones de unos 3-4mm que se localizan en puntos fáciles de esconder. A través de estas incisiones el cirujano succionará la grasa acumulada hasta extraer la cantidad deseada (siempre dentro de unos límites de seguridad). Posteriormente y aún en la sala operatoria se aplicará un faja compresiva para evitar la inflamación postoperatoria en la medida de lo posible.

La primera hora tras la cirugía permanecerá en la reanimación de quirófano para un correcto control de las constantes vitales.

Después de la cirugía:

El resto del ingreso permanecerá en la planta de hospitalización dónde tras las primeras 24h se realizará la cura tópica de las heridas.

En el caso que la cirugía se realice bajo anestesia local con o sin sedación, no será necesario el ingreso hospitalario.

La duración del ingreso es de 24h. La faja compresiva que se coloca en quirófano se deberá utilizar, en general, durante el primer mes.

La baja laboral o restricción de su actividad habitual deberá ser como mínimo de dos semanas.

Posibles complicaciones:

Como cualquier procedimiento quirúrgico esta cirugía no está exenta de riesgos. Así, debemos tener en cuenta complicaciones de tipo general como la infección de la herida quirúrgica o el hematoma y otras complicaciones más especificas  como las irregularidades del contorno de la piel y asimetrías, la anemia aguda o la pérdida transitoria de sensibilidad. Es excepcional la trombosis venosa o la embolia grasa en ausencia de antecedentes personales de riesgo.

Resultados:

Los resultados empiezan a ser objetivos a partir del primer mes, sin embargo, la inflamación puede durar hasta tres meses.